Archive for the ‘internalizaciones’ Category

Disminuya su velocidad

En mi infancia, solíamos visitar a mis abuelos de parte de la familia de mi mamá casi cada domingo. Si no era cada ocho días, era cada quince. Ellos viven en una pequeña villa antes de llegar a Atlacomulco, en Jocotitlán. Mis recuerdos de aquellas visitas son las más mágicas y profundas que tengo de mi infancia. Recuerdo sentir que su casa era inmensa, más que nada su abundante huerto. Pensaba que allí habitaban otro tipo de seres y que existían portales a lugares donde vivían duendes. Tal vez era mucha imaginación la mía o la gran cantidad de gelatina que mi abuela me daba, pero esos son mis recuerdos. Toda la parte mística de mi persona se conecta con esas visitas y con mi experiencia en ese lugar extraordinario.

Es curioso que ahora ya no lo vea tan extraordiario como antes. En sí, “Joco” es un pueblito mexicano ordinario como otros, pero tiene sus leyendas y sus historias… Historias de tesoros ocultos, ranchos de alegría y nostalgia, maldiciones, apariciones de la virgen, exorcismos, ovnis, y murciélagos que persiguen en la víspera de Navidad, entre otras. Así también, ahora, ya no veo la casa de mis abuelos tan grande y mágica, pero persiste la sospecha…

Hace algunos años, tuve un sueño acerca de “Joco”. Entiéndase que, para mí, Joco significa el misterioso terreno en forma de pirámide en el que se encuentran las casas de la familia de mi mamá. Las casas y los pequeños huertos de mis abuelos y de otras dos tías ocupan toda la manzana, y están todas conectadas. En el sueño, yo llegaba a la casa de mis abuelos y había un color distinto en el panorama. Era como si todo tuviera luz, pero era una luz grisácea, no tan luminosa. El viento soplaba y veía hojas caducas volar. Yo daba unos pasos por los amplios escalones blancos en medio del huerto que conducen a la entrada principal de la casa. Tenía frío. Al bajar cada escalón, me impactaba ver que todo el huerto se había secado. Cada árbol, cada planta, cada flor. Y hierbas secas habían crecido en cambio. Me di cuenta que el lugar estaba desolado, y que ya no iba a encontrar a nadie dentro.

El sueño quedó impreso en mi conciencia. A veces, me pregunto si llegará a suceder ese día. Si eso ocurrirá. Es inevitable que el tiempo pase, ¿pero será inevitable que el recuerdo se descuide? Todos sabemos que nadie tenemos esta vida dada por hecho. En cualquier momento eso puede cambiar. No obstante, a una edad avanzada eso ya no es tan lejano y la muerte se vuelve una cita próxima a acudir. Mis abuelos y mis tías abuelas tienen más de 70 años, y un tío abuelo ya falleció el año pasado.

El día de hoy, fuimos de nuevo a Jocotitlán. Visitamos a mi abuelo, que el jueves pasado cumplió 83 años. Al ir en la carretera hacia Joco, estaba observando atentamente el paisaje del viaje. Quería poner atención a esa ruta tan familiar, quería recordar la belleza que siempre percibía de niño al observarla. Noté algo en particular; los signos a lo largo de la carretera que advertían: “disminuya su velocidad”. Supongo que siempre han estado allí, pero, en especial, hoy llamaron mi atención. Instantáneamente, comencé a reflexionar acerca de la velocidad con la que normalmente viajamos a través de la vida. En gran parte de las ocasiones, nos apresuramos para llegar lo más rápido a nuestro destino. Y nos olvidamos de todo lo que hay en el camino. Lo consideramos un “fondo”, nada más. Con suerte, algo “bonito” que está allí, pero sin percibir todas sus sutilezas, su excepcionalidad, su variedad y su profundidad.

—”Disminuya su velocidad”, mmm… —pensé—. ¿Cuál es la velocidad a la que yo voy? ¿Qué implica que yo disminuya mi velocidad?

Esos árboles que yo miraba al ir en la carretera, junto con aquellas señales, todo pasaba. Todo se quedaba atrás. Solo mi recuerdo de haberlo visto permanecía. Pensé que si fuéramos un poco más despacio, posiblemente, el recuerdo sería más nítido y, con mucha probabilidad, disfrutaríamos más cómo percibimos aquellas cosas con las que nos topamos en el camino. Continue reading

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La paciencia tiene su recompensa

Uno de los blogs que me gusta leer con frecuencia es el blog de Gurumustuk Singh. Mr.Sikhnet se ha convertido en una fuente rica de información acerca de Yogi Bhajan y Sikh Dharma. Regularmente, incluye videos temáticos de Guruka Singh, audios de Snatam Kaur, Chardi Kala Jatha y otros músicos de Gurbani Kirtan para que uno los pueda descargar.

Fue curioso para mí entrar el día de hoy a su blog y ver que el primer post que aparecía contenía una magnífica afirmación de Yogi Bhajan que a muchos que practicamos Kundalini Yoga nos encanta escuchar. Es una afirmación con mucha verdad, muy fácil de llevar a cabo, pero muy difícil que nuestra mente la acepte y que en realidad la pongamos en práctica. Fue curioso porque el tema del que habla Yogi Bhajan se relaciona con lo que escribí el día de ayer acerca de vivir las preguntas, y dejar de buscar las respuestas. O en otras palabras, dejar de estar viviendo en la duda y, simplemente, vivir —ser—.

La afirmación es la que sigue:

La paciencia tiene su recompensa. Espera. Deja que la mano de Dios trabaje por ti. A aquel que te ha creado, permítele crear todos los entornos, circunstancias, facilidades y facultades.

Tù kaaje dole pranhìaa tudh(u) raakhègaa sirllanhjaar. Llin pèdaais tù kìaa soì dei aadhaar(u)*

Oh, individuo, ¿por qué estás en un estado de mucha duda? Aquel que te ha hecho cuidará de ti. Aquel que ha creado este universo, todos los planetas, las facultades planetarias y las facilidades en la Tierra, Él es aquel que te ha creado. Espera, ten paciencia, recárgate en Él y las mejores cosas llegarán a ti.

Habita en Dios. Habita en Dios. Habita en Dios. Hazte amigo de tu alma. Habita en Dios y hazte amigo de tu alma. Habita en Dios y hazte amigo de tu alma. Todas las facultades y las facilidades de la Creación que estén en tu mejor interés estarán a tus pies. Tú necesitas un millón de cosas; un millón de cosas llegarán a ti si eres estable, establecido, firme, paciente. Recuerda, el Creador vela por ti y la Creación está lista para servirte si tú solamente… eres tú.

Así que, por favor, elimina el fantasma de tu vida y deja de estar persiguiendo cosas. Consolídate. Concéntrate. Sé tú. Y que toda la paz, los ambientes pacíficos y la prosperidad se acerquen a ti por siempre. Sat Nam”.

La versión en inglés y el audio los encuentras en este post de Mr.Sikhnet. Escuchar el audio con la voz propia de Yogi Bhajan tiene un efecto especial. Me trae recuerdos muy relajantes de cuando iniciaba este camino y, ciertamente, te conecta con la esencia del Siri Singh Sahib. Escucha la afirmación, medita en ella, relájate con ella y relájate en el universo. Que todos podamos encontrar nuestra prosperidad al permitirnos ser y vivir en la confianza de la Creación.

Sat Nam. Paz.

*Siri Guru Granth Sahib, página 724.

Lo que he aprendido:

…a vivir las preguntas sin buscar las respuestas.

No hay duda de que la vida tiene sus acertijos, sus preguntas, los laberintos en los que nos adentramos ciertas veces y a los cuales parece que no les encontramos salida. Los laberintos son intrigantes; pueden ser fascinantes, y rodearse de un halo mágico y misterioso, pero caminarlos puede ser nauseabundo, confuso, incierto y desesperante. Tantas preguntas, tantas posibilidades.

Un día después de mi cumpleaños, mi maestra Ravi Kaur me preguntó: “¿Qué has aprendido en estos 22 años?”. Me quedé pensando y, francamente, respondí: “Tengo mucho que aprender todavía”. Pero la verdad es que esta no fue una respuesta muy pensada, pues creo que el tramo de aprendizaje que a todos nos queda por recorrer es ilimitado. Nunca termina. Luego, como aclarando la respuesta y yendo más profundo a la pregunta de mi maestra, fui realmente franco: “Este año me ha costado más trabajo deslindarme de mi indivualidad y el recorrido se ha vuelto más desafiante”. “Antes, para mí, conectarme se daba casi sin esfuerzo”. Lo que le decía era como una confesión de que experimentaba un aumento de densidad en mi mente. Un incremento en la incertidumbre que la mente coloca en mí y en la urgencia por conocer las soluciones a los enigmas que esta existencia plantea.

La menta desempeña un papel mucho muy importante en este juego de la vida. Esta allí para liberarte o para condenarte. La mente es lo que nos hace todas esas preguntas, la que nos confunde y la que nos ilusiona. La que nos limita.

Y la verdad es que nosotros no somos la mente… “¿Qué es lo que no nos deja ser felices?”, nos preguntó mi maestra ese día. La mente, precisamente.

Hay una cita que siempre me encanta leer y dejar que se absorba en mi conciencia cada vez que mis ojos la ven. Como la tengo, está diseñada en un imán. Por lo que es muy práctica para ponerla en algún lugar pequeño de metal o de hierro en dondequiera que me encuentre. En el último mes, la he tenido en mi lugar de trabajo. Me da ánimos cuando mi alma está en una encrucijada.

La cita es de Rainer Maria Rilke y está traducida al inglés por Stephen Mitchell:

“I beg you… to have patience with everything unresolved in your heart and try to love the questions themselves as if they were locked rooms or books written in a very foreign language. Don’t search for the answers, which could not be given you now, because you would not be able to live them. And the point is, to live everything. Live the questions now. Perhaps then, someday far in the future, you wil gradually, without even noticing it, live your way into the answer.”

“Te ruego… tener paciencia con todo lo que no esté resuelto en tu corazón, y tratar de amar las preguntas mismas como si ellas fueran cuartos encerrados o libros escritos en un lenguaje muy extraño. No busques las respuestas, las cuales quizá no se te den en este momento, pues no serías capaz de vivirlas. Y el fin es, vivir todo. Vive las preguntas en este momento. Quizás, entonces, algún día en un futuro lejano, gradualmente, sin ni siquiera notarlo, te encuentres viviendo la respuesta…”.

T. por Sat Dharm Singh K.

Salud por la práctica

Siempre estoy en una constante re-actualización de mi práctica. Retomando, manteniéndome, inspirando, sanándome, sosteniendo y permitiendo que otros me asistan en el camino. Soy muy cuidadoso de no caer en un lapso indefinido de inacción en mi práctica personal. Puedo dejar muchas cosas, puedo, incluso, recortar un poco de horas de trabajo debido a cansancio, enfermedad, otras situaciones, etc. Pero algo que yo he vuelto una prioridad con el transcurrir de mis días ha sido mi sadhana.

Yogi Bhajan siempre nos demandó y nos seguirá demandando que nuestra práctica matutina sea lo suficiente sólida y constante para que podamos servir mejor nuestro destino y, lo más importante, el destino de los demás. Para algunos, iniciar la rutina mañanera es la parte difícil; para otros, mantenerla es la parte aún más difícil. Yo oscilo a veces entre las dos posiciones. He encontrado que todo depende de mi cuerpo físico. Si me estoy alimentando bien, cuido mis horas de comer y de irme a dormir, entonces, no tengo ningún problema para despertarme. Pero nada más se me ocurre cenar un festín en la noche o entrar a la última función del cine y es probable que al día siguiente tenga que desear que alguna grúa me levante de la cama. Peor aún, si mi cuerpo entra en algún proceso de enfermedad crítica, es obvio que permaneceré en cama mientras pueda terminar de filtrar todas las situaciones que esté filtrando a través de mi cuerpo físico.

Este año parece que mi cuerpo está mucho más susceptible a otras energías (internas y externas) y está actuando como una especie de limpiador kármico. Desde enero, comencé el año con un catarro tremendo que estaba mezclado con un poco de diarrea (perdón a los sensibles de oído). Luego, a la semana, apareció un tic nervioso en mi ojo izquierdo. Fue realmente molesto porque, desde que terminé la preparatoria en el instituto de máxima seguridad y presión en el que estaba, no me había sucedido esto, y digamos que perdí un poco la costumbre. Sí me preocupé un poco porque también podía ser una deficiencia de B12; mi alimentación no había estado muy saludable alrededor de esas fechas. Pronto, visité a Lucrecia, nuestra médico-nutrióloga-acupunturista-terapeuta natural de cabecera. Me era urgente retomar mi dieta a base de jugos y otro tipo de preparados especiales que me habían hecho sentir muy bien físicamente hasta mediados del año pasado. En fin, obtuve una nueva dieta y salí contento esa vez. A la semana seguía el tic, estaba considerando seriamente ponerme un parche como el de Catalina Creel o el de Elle Driver en Kill Bill. Mi párpado parecía que estaba adquiriendo vida propia. Luego, durante un gurdwara, mágicamente desapareció. Aliviado de esta situación, estaba manejando por las calles de Toluca totalmente tranquilo cuando, oh, oh, ahora mi ojo derecho comenzaba a temblar. Por poco y me estampo del terror. Le imploraba a Guru Ramditas -como le dice Nav Jiwan, una maestra amiga mía- que esto no estuviera sucediendo de verdad. Tomé varias respiraciones profundas y opté por tener calma respecto a la situación. Sólo me dije: “Esto también pasará”, y me relajé. Al parecer, esto dio resultado, pues el tic desapareció a los tres días. Continue reading

De silencio, reinicios, espiritualidad y felicidad

Ok, el mes pasado el blog estuvo muy silencioso. Fue con todo propósito por una parte, por otra, fue accidental. Enero fue como un período de introspección y, a la vez, de reconexión con viejos amigos. También fue un mes bueno para que mi sistema inmunológico se debilitara y contrayera un extraño virus que me impidió operar por casi una semana entera. Ni en los momentos más críticos de mi existencia me siento tan mal como cuando me enfermo (lo cual no había sido tan frecuente hasta estos últimos dos meses), en particular, de gripa o cualquier virusillo similar. No puedo caminar ni sentarme ni hablar ni mover un sólo músculo. Casi muerto pero no muerto. Lo que más me dolió fue que tuve que cortar mis meditaciones y dedicarme a guardar reposo.

Lo malo de interrumpir la práctica avanzada de ciertas meditaciones es que, después, cuesta el doble de esfuerzo reanudarlas y volver a empezar desde cero. Hasta hoy, llevo tres intentos por reiniciar la Meditación para la Fátiga y la Prosperidad. Ayer fue día uno del tercer intento, veremos que tal me va. Las razones por las cuales cuesta más trabajo volver a empezar son diversas. Unos nos frustramos porque ya teníamos algo logrado y podíamos ver los avances de la constancia en la práctica. A otros, la mente nos impone tantos obstáculos imaginarios que todo se vuelve una batalla entre la fuerza de voluntad y la comodidad. Y otros puede que, realmente, no tengan la suficiente energía física debido a una reciente decaída en la salud o por alguna operación. Como sea, en esta ocasión, no estoy permitiendo que mi mente y otros sentimientos me hagan desistir de la idea (y la acción) de hacerlo. Aunque me cueste veinte intentos, sé que quiero hacer estas meditaciones. En estos momentos, se me viene un recuerdo de algo que me dijo uno de los primeros maestros de Kundalini Yoga en México hace algunos años. Babaji Singh, quien en sí fue el primer maestro mexicano que estudió con Yogi Bhajan, me comentó que, en esto, uno tenía que convertirse como en Terminator. Por más obstáculos, balazos, y granadas que pises, tienes que seguir con tu objetivo y volverte el héroe de tu propio ser. Puede que llegues al final con pedazos de piel descarnados y colgando en tus brazos, con un ojo fuera y, tal vez, con sólo una mitad de una pierna, arrástrandote hacia tu objetivo, pero lo harás. Lo importante es no darse por vencido ni en las más terribles situaciones. Continue reading

El valor del tiempo

Los primeros cuatro días de este mes ya están en los recuerdos. Otro año ha iniciado; nuevos ciclos, ritos, propósitos y esfuerzos. Ayer platicaba con una amiga acerca de lo que realmente era importante con el paso del tiempo. Todos nosotros vemos minutos desvanecerse, sin darnos cuenta. Con esos minutos, se van momentos agradables con personas queridas, se van lágrimas, amigos, familiares, mascotas, alimentos, prácticamente ni el aire lo retenemos.

En la reflexión del tiempo, viene la reflexión de nuestra vida. ¿Esto que estoy haciendo, ahorita, valdrá lo suficiente para ese último momento, para mi último aliento? Comienzas a priorizar tus acciones, pues te das cuenta que cada vez tienes menos tiempo para poder “hacerlo bien”. En el fondo de nuestra alma, queremos sentirnos vivos y saber que el momento valió la pena. Ahora, la vida te enseña que la mayoría de las veces tienes que dejar tu propio ser a un lado para que otra persona pueda sentir eso. ¿Cómo puedes crear un momento significativo para otro ser humano?

Nuestra existencia toma sentido cuando podemos servir a alguien más. Y ese servicio no tiene que ser muy notable. Un simple beso de entendimiento y compasión en la frente de tu abuela hará el trabajo. Es el calor de tu ser, es tu aliento lo que le estás ofreciendo a alguien más. Esto es lo que cuenta.

Si estás leyendo esto y conoces a una persona a la que te gustaría hablarle, pero no puedes por algún error anterior, miedo, expectativa, prejuicio, etc., olvídate de eso y sólo hazlo. Encuentra a esa persona a la luz de tu humanidad. La mente es lo único que te está impidiendo disfrutar la frescura de la vida. Retoma tu inocencia y atrévete a alcanzar esa cualidad que nos convierte en humanos. No puedes pasar tus minutos preguntándote siempre “qué pasará”. Se te va ir la existencia sin que hayas podido descubrirlo.

Todos recorreremos el velo del tiempo sin privilegio alguno. En este sentido, las tres casas y los BMW nos servirán sólo para “pasar el tiempo”. Mas la verdadera satisfacción la encontraremos en lo que podamos cavar en el interior y, de allí, dar hacia fuera. Nunca es tarde para perdonar, conocer la suavidad del tacto de algún ser querido o escribirle una carta a alguien ajeno que lo necesite. Estas son pequeñas cosas que le pueden ayudar grandemente a otros, y es mi experiencia, que te van ayudar a ti demasiado.

Que puedas disfrutar tu aliento en cada paso que des. Y que lo puedas compartir con la efímera belleza de tu alrededor. Feliz 2006