Archive for the ‘cartas cotidianas, recetas & otras notas en el cam’ Category

Dos más…

Es un poco tarde por la noche y la verdad no me siento como para irme a la cama pronto. Quiero bailar, escuchar música y relajar mi mente. Estoy contento de ver que ya casi termino el LIBRO que vengo traduciendo desde hace casi dos años y tal vez por eso no tengo sueño. Hace media hora terminé otro capítulo y nada más me quedan dos más. Después de tanta tribulación, creo que empiezo a ver los primeros rayos de liberación. Jaja. Me siento muy bien. Esta semana fue como ir en contra de toda la adversidad posible en mi mente. Espero que mañana sea un día mejor. Como todos.

Te deseo… satisfacción.

Lo que he aprendido:

…a vivir las preguntas sin buscar las respuestas.

No hay duda de que la vida tiene sus acertijos, sus preguntas, los laberintos en los que nos adentramos ciertas veces y a los cuales parece que no les encontramos salida. Los laberintos son intrigantes; pueden ser fascinantes, y rodearse de un halo mágico y misterioso, pero caminarlos puede ser nauseabundo, confuso, incierto y desesperante. Tantas preguntas, tantas posibilidades.

Un día después de mi cumpleaños, mi maestra Ravi Kaur me preguntó: “¿Qué has aprendido en estos 22 años?”. Me quedé pensando y, francamente, respondí: “Tengo mucho que aprender todavía”. Pero la verdad es que esta no fue una respuesta muy pensada, pues creo que el tramo de aprendizaje que a todos nos queda por recorrer es ilimitado. Nunca termina. Luego, como aclarando la respuesta y yendo más profundo a la pregunta de mi maestra, fui realmente franco: “Este año me ha costado más trabajo deslindarme de mi indivualidad y el recorrido se ha vuelto más desafiante”. “Antes, para mí, conectarme se daba casi sin esfuerzo”. Lo que le decía era como una confesión de que experimentaba un aumento de densidad en mi mente. Un incremento en la incertidumbre que la mente coloca en mí y en la urgencia por conocer las soluciones a los enigmas que esta existencia plantea.

La menta desempeña un papel mucho muy importante en este juego de la vida. Esta allí para liberarte o para condenarte. La mente es lo que nos hace todas esas preguntas, la que nos confunde y la que nos ilusiona. La que nos limita.

Y la verdad es que nosotros no somos la mente… “¿Qué es lo que no nos deja ser felices?”, nos preguntó mi maestra ese día. La mente, precisamente.

Hay una cita que siempre me encanta leer y dejar que se absorba en mi conciencia cada vez que mis ojos la ven. Como la tengo, está diseñada en un imán. Por lo que es muy práctica para ponerla en algún lugar pequeño de metal o de hierro en dondequiera que me encuentre. En el último mes, la he tenido en mi lugar de trabajo. Me da ánimos cuando mi alma está en una encrucijada.

La cita es de Rainer Maria Rilke y está traducida al inglés por Stephen Mitchell:

“I beg you… to have patience with everything unresolved in your heart and try to love the questions themselves as if they were locked rooms or books written in a very foreign language. Don’t search for the answers, which could not be given you now, because you would not be able to live them. And the point is, to live everything. Live the questions now. Perhaps then, someday far in the future, you wil gradually, without even noticing it, live your way into the answer.”

“Te ruego… tener paciencia con todo lo que no esté resuelto en tu corazón, y tratar de amar las preguntas mismas como si ellas fueran cuartos encerrados o libros escritos en un lenguaje muy extraño. No busques las respuestas, las cuales quizá no se te den en este momento, pues no serías capaz de vivirlas. Y el fin es, vivir todo. Vive las preguntas en este momento. Quizás, entonces, algún día en un futuro lejano, gradualmente, sin ni siquiera notarlo, te encuentres viviendo la respuesta…”.

T. por Sat Dharm Singh K.

Milagros… los que hago

Bastante tiempo sin detenerme por aquí y escribir unas cuantas líneas. El trabajo me ha inundado por completo y, la verdad, yo no debería estar escribiendo en mi blog en estos momentos. Estoy en una carrera contra el tiempo para poder tener listos unos materiales para un curso en Sudamérica que inicia el lunes… y los nervios me están matando. Uffffff…..

[Respiración de fuego].

Ok, gracias a Dios, tengo de fondo la bella música de una amiga mía que conocí cuando vivía en Vancouver. Ella se llama Sat Purkh Kaur y, el día de hoy, me dio muchísimo gusto descubrir que ella también, cuando el trabajo se lo permite, escribe un poco de sí misma en un blog. La canción que estoy escuchando en este momento se llama The One I love. También, tiene por allí una muy buena versión de Dhan Dhan Guru Ram Das y una excelente rendición del Shabd Jazare – Mera Man Loche. Escucharé las tres, alternadamente, toda la noche mientras continúo el trabajito con este segundo bebé.

Saludos a todos los que se asoman por aquí de vez en cuando. Trataré de retomar la energía para mantener este blog con algo de contenido. He sido un poco descuidado [no, la palabra no es descuidado, sino… ¿diría que mi amado trabajo ha asaltado mi vida? Profundizaré en esto después…].

Paz y tranquilidad (para mí; me incluyo, absolutamente). =)

Esos ritmos de libertad

Mi cuerpo ha regresado al movimiento últimamente. ¡Ah, Dios! ¡Qué rico se siente eso! A veces, el trabajo te puede apartar de placeres simples e inofensivos. Al regresar de Española me prometí que, por más trabajo que tuviera, no iba a olvidar a mi salud, a mi cuerpo y a mi mente. En estas últimas semanas, he creado un espacio y un momento en el día para bailar al gusto de mi cuerpo. Nada más selecciono mi lista de música preescogida, que abarca ritmos africanos, bhangarescos, unos más nativos, con esa conexión a la tierra, otros más sintetizados, electrónicos, de trance, en fin, todo lo que mi cuerpo vibre en cada célula y que lo haga moverse; nada más lo selecciono e inicia mi sesión conmigo. Tan personal, tan rica, tan libre, tan sanadora, tan sudorosa, ja ja, wow. En serio, no tengo idea de qué influencias tendré en estos momentos, pero en las últimas semanas he sentido un cambio y una liberación masiva de energías en mí. Y lo he disfrutado, bastante.

Yo no tengo duda del por qué varias tradiciones espirituales recurrían al baile para poder lograr un cambio en la conciencia. Para mí, es una manifestación y una celebración de nuestra existencia en este plano físico, la Tierra. Celebrar, sentir, aprovechar que estamos aquí, vivos, en este cuerpo, tangibles, con estos elementos, con este aliento. Celebrar y manifestar el cosmos en nuestro cuerpo microcósmico. Mover las aguas en el interior. Sudar las toxinas de la mente. Liberarse. Es un placer simple, natural, que viene con nosotros desde la primera vez que escuchamos el latido de nuestra madre. Bello.

Tengo ganas… de bailar.

interludio nocturno

En estos momentos… resuena en mí la canción Dust in the Wind (Polvo en el viento) de Kansas. Una y otra vez, con un eco tan verdadero. Y en mi mente se quedan las imágenes y los recuerdos, y en mi alma se atesora ese sentimiento. Y todo lo demás se lo lleva el viento, junto con el polvo de esas tierras áridas.

Silencio.

La vaca hambrienta

¡Gracias Prabhu por recordarme la chistosísima historia de Mukhande y la vaca hambrienta! Jajajaja. Todavía sigo riéndome por eso. Ha sido la anécdota más divertida que jamás haya escuchado. Y, definitivamente, me hizo más ligeros aquellos días de Tantra.

Trataré de reproducir la historia de mi querida amiga Mukhande, pero advierto que no es lo mismo que escucharlo de ella misma y estar imaginando al mismo tiempo toda la escena. La historia en sí puede ser muy simple, corta y boba. Resulta que en la India, la amiga Mukhande caminaba feliz por las praderas (¿o calles?) y, de repente, una vaca, aparentemente amistosa, comenzó a acercarse a ella. En eso… ¡cghuac!, que la amiga Mukhande siente una mordidota en la cintura. Mukhande se friqueó toda, no lo podía creer, una vaca la acababa de morder. Sus pensamientos: “¡¿Cómo?!, me acaba de morder esta vaca, ¡oh Dios!, ¡wahe guru!, ¿todavía tengo carne allí?”. Volteó hacia su cintura para ver si todavía tenía esa parte del cuerpo o si no estaba colgando algún pedazo de piel, pero creo que lo único que le hizo fue una marca. Y tan tan. La historia acaba ahí. Fue uno de los momentos terroríficos de la Mukhande en India. Su karma con las vacas.

Bien, tengo que regresar a trabajar. Este fue solo un descanso breve.

¡Ah! Quería quedarme todavía un poco más en Española. ¡Ah! Ok, release, let go. Ciao. Hasta la próxima. Siempre en el corazón. Buena digresión. Fin.