La vaca hambrienta

¡Gracias Prabhu por recordarme la chistosísima historia de Mukhande y la vaca hambrienta! Jajajaja. Todavía sigo riéndome por eso. Ha sido la anécdota más divertida que jamás haya escuchado. Y, definitivamente, me hizo más ligeros aquellos días de Tantra.

Trataré de reproducir la historia de mi querida amiga Mukhande, pero advierto que no es lo mismo que escucharlo de ella misma y estar imaginando al mismo tiempo toda la escena. La historia en sí puede ser muy simple, corta y boba. Resulta que en la India, la amiga Mukhande caminaba feliz por las praderas (¿o calles?) y, de repente, una vaca, aparentemente amistosa, comenzó a acercarse a ella. En eso… ¡cghuac!, que la amiga Mukhande siente una mordidota en la cintura. Mukhande se friqueó toda, no lo podía creer, una vaca la acababa de morder. Sus pensamientos: “¡¿Cómo?!, me acaba de morder esta vaca, ¡oh Dios!, ¡wahe guru!, ¿todavía tengo carne allí?”. Volteó hacia su cintura para ver si todavía tenía esa parte del cuerpo o si no estaba colgando algún pedazo de piel, pero creo que lo único que le hizo fue una marca. Y tan tan. La historia acaba ahí. Fue uno de los momentos terroríficos de la Mukhande en India. Su karma con las vacas.

Bien, tengo que regresar a trabajar. Este fue solo un descanso breve.

¡Ah! Quería quedarme todavía un poco más en Española. ¡Ah! Ok, release, let go. Ciao. Hasta la próxima. Siempre en el corazón. Buena digresión. Fin.

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