Archive for June, 2006|Monthly archive page

interludio nocturno

En estos momentos… resuena en mí la canción Dust in the Wind (Polvo en el viento) de Kansas. Una y otra vez, con un eco tan verdadero. Y en mi mente se quedan las imágenes y los recuerdos, y en mi alma se atesora ese sentimiento. Y todo lo demás se lo lleva el viento, junto con el polvo de esas tierras áridas.

Silencio.

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La vaca hambrienta

¡Gracias Prabhu por recordarme la chistosísima historia de Mukhande y la vaca hambrienta! Jajajaja. Todavía sigo riéndome por eso. Ha sido la anécdota más divertida que jamás haya escuchado. Y, definitivamente, me hizo más ligeros aquellos días de Tantra.

Trataré de reproducir la historia de mi querida amiga Mukhande, pero advierto que no es lo mismo que escucharlo de ella misma y estar imaginando al mismo tiempo toda la escena. La historia en sí puede ser muy simple, corta y boba. Resulta que en la India, la amiga Mukhande caminaba feliz por las praderas (¿o calles?) y, de repente, una vaca, aparentemente amistosa, comenzó a acercarse a ella. En eso… ¡cghuac!, que la amiga Mukhande siente una mordidota en la cintura. Mukhande se friqueó toda, no lo podía creer, una vaca la acababa de morder. Sus pensamientos: “¡¿Cómo?!, me acaba de morder esta vaca, ¡oh Dios!, ¡wahe guru!, ¿todavía tengo carne allí?”. Volteó hacia su cintura para ver si todavía tenía esa parte del cuerpo o si no estaba colgando algún pedazo de piel, pero creo que lo único que le hizo fue una marca. Y tan tan. La historia acaba ahí. Fue uno de los momentos terroríficos de la Mukhande en India. Su karma con las vacas.

Bien, tengo que regresar a trabajar. Este fue solo un descanso breve.

¡Ah! Quería quedarme todavía un poco más en Española. ¡Ah! Ok, release, let go. Ciao. Hasta la próxima. Siempre en el corazón. Buena digresión. Fin.

De regreso

Hace dos días llegué de la tierra bendita de Española, después de terminar otra celebración más del Solsticio de Verano. Desafortunadamente, este año no tengo nada de fotografías. Todavía no puedo comprar una cámara nueva, luego de que el año pasado me robaron en Española la que tenía. La experiencia de vivir el Solsticio sin estar tomando fotografías le aportó una sensación diferente a todo el acontecimiento. Y, como nota aparte, este fue el Solsticio más efímero que haya experimentado. Parece como si todo lo hubiera experimentado en un pestañeo.

Cada año, mi alma añora reencontrarse en las montañas áridas donde celebramos el Solsticio de Verano. Las montañas Jemez en Nuevo México. No voy a tratar de poner en palabras todas las experiencias que uno puede tener allí porque ello sería un intento fútil. Es algo que solo el lenguaje del alma perpetua puede entender completamente. Tantos karmas se encuentran y se deshacen, tantos desafíos, tantas bendiciones y milagros, tantos sueños y la realidad punzante, todo se reúne en esas tierras de viento y polvo. Y todas las almas que en su destino esté escrito girarán sus vidas alrededor de ese tiempo y espacio infinitos.

Personalmente, estoy procesando diversas cosas muy profundas y unas un poco dolorosas, y aunque todavía hay cosas que mi conciencia no ha podido comprender, el panorama de lo que tengo que hacer y de cómo tengo que responder está claro y firme. Más adelante compartiré más experiencias y unos que otros sucesos “paranormales” de las dos semanas que estuve en Española.

Hablando de otros regresos, quiero explicar la razón por la cual no he actualizado este blog en demasiado tiempo. Para las personas que me conocen, sabrán que escribir es una de las actividades que disfruto hacer y raramente me canso de ello. El hecho de que no haya escrito nada por aquí en los últimos meses no tiene que ver ni con cansancio ni hartazgo ni por desidia. La razón real es una exagerada falta de tiempo. Durante abril y mayo estuve ocupado a morir (casi literalmente). Estuve trabajando en frente de mi computadora, leyendo, releyendo, escribiendo y corrigiendo de 18 a 20 horas al día. En esas semanas, lo menos que dejé de hacer —créanme— fue escribir.

Ahora que regreso de un viaje interno y externo, espero poder retomar esta bitácora para vaciar lo que mi alma tenga que expresar y para compartir un poco más este caminar continuo a través del sendero del espíritu.

Pax, shalom, namaste, sat nam.