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Escribiendo el encuentro diario con el Dharma

Este fin de semana me agradó saber que dos personas en el Dharma, a quienes considero que tienen una gran influencia en mí, escriben blogs. Ellas son Snatam Kaur y Ek Ong Kaar Kaur Khalsa.*

Ek Ong Kaar Khalsa era una mujer que vestía de negro, vivía en unión libre con su pareja y recorría los escenarios y lugares en boga que otros miembros de la generación X recorrían hace algunos años atrás. Todo esto hasta cuando el Siri Singh Sahib (Yogi Bhajan) le pidió mudarse a Española para trabajar en mercadotecnia y su vida giró de pies a cabeza (¿les suena familar a algunos?). Su residencia en Española la inmergió de lleno en la práctica espiritual de Sikh Dharma, y unos pocos años después se encontraba traduciendo el Japji Sahib con la asistencia personal del Siri Singh Sahib. Ahora, aproximadamente un año y medio después del fallecimiento de Yogi Bhajan, ella despeja el camino que le queda por delante en Random Calligraphy.

Snatam Kaur, la voz divina del Naad Yoga y promotora de la paz, escribe las Notas del Camino (Notes from the Road), título que, por cierto, se parece al título de una de mis categorías. En ellas, relata las anécdotas y experiencias, a veces imperfectas, que ocurren durante su continua misión para promover la paz entre todos los seres a través de su música. Snatam Kaur, desde hace ya algún tiempo, ha estado recorriendo diversas partes de Norteamérica y el mundo con su aclamado Celebrate Peace Tour. Y para todos los latinoamercianos, ella promete que estará celebrando la paz en tierras hispanas en el 2007. Lo cual es una excelente noticia, y estoy seguro que muchos contarán los días para que eso suceda.

Snatam Kaur es una dadora de tranquilidad, inspiración y fuerza espiritual. Su gran recurso y pasión es la música, que ella utiliza para unir a todas las personas sin importar cuál sea su diversidad particular. En especial, ella también se ha concentrado en el trabajo con los niños. Y en los talleres de canto que realiza con ellos, se nota que es algo que ella realmente disfruta. Personalmente, yo no conocía ni había escuchado nada acerca de Snatam Kaur; sino hasta cuando viví en Vancouver, donde una amiga mía, Nirinjan Kaur, me presentó su música y me inyectó su adoración por los sonidos de este ángel. Fue también por Nirinjan que tuve la oportunidad de conocerla de manera más personal, pues Snatam ha sido una amiga muy cercana de la familia de Nirinjan y, frecuentemente, visita la hermosa ciudad canadiense. Snatam Kaur, a pesar de toda la fama y éxito que ha logrado a nivel mundial, es una mujer muy sencilla e, incluso, tímida. Pero esto no le impide extenderse hacia todos los seres que la escuchan y que se aproximan a ella para aprender, recibir algun abrazo o ánimo. Una vez en el escenario, puedes sentir la gran magintud de toda la fuerza que tiene esta pequeña mujer. Yo la veo como una verdadera amiga universal, de hecho, eso es lo que su nombre significa.

Me da gusto que estas dos grandes almas se unan al relato del encuentro cotidiano con el Dharma, cada quien en sus respectivos ambientes y circunstancias. Estoy seguro que muchos que caminamos el mismo sendero -y por esto no quiero decir solamente Sikh Dharma, sino el Dharma Universal que va más allá de tradiciones espirituales- encontrarán estos blogs muy interesantes y les servirán, como a mí, como voces familiares que nos traducen las satisfacciones y los desafíos a los que les hacemos frente en cada paso del camino.

 

*Los enlaces a sus blogs los puedes ver en la parte adyacente que dice Puentes Comunitarios.

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Diligencia

– ¡Sat Dharm Singh Khalsa!

– Presente.

Aquí estoy, reportándome a la usanza académica de aquellos días míos. ¿Excusas? Mmmm… Sinceramente, hace dos semanas evitaba poner un pie (o una mano) en este rincón de mi experiencia. Esa semana leí la más mínima cantidad de blogs. Como que me indigesté de tanta bloguería y parafernalia cibernética. También, y afortunadamente, me llegó una carga inmensa de trabajo con la que he estado más que ocupado. Y al final del día, difícilmente me quedan ganas para escribir los gajes del vivir diario u otras curiosidades adyacentes. Este fenómeno relativamente nuevo (bloguear) puede ser en realidad abrumador. Cada vez que entro al blog para escribir a mi placer, son tantas las cosas que suceden dentro y fuera de mí que si no comienzo un proceso de discernimiento inmediato, entonces, aborto la misión por entero. Por supuesto, dicho proceso requiere de cierta cantidad de glucosa para que el motor de mi cerebro funcione adecuadamente. Cantidad de glucosa que, al llegar la noche, prefiero ahorrar la poca que me queda para el trabajo del día siguiente. Por eso procuro que si quiero escribir, sea en la mañana o a mediodía.

Mi trabajo de cada día inicia entre 3:00 y 3:15 de la mañana. Y no acaba, sino hasta a las 10 de la noche aproximadamente. Dado mi estatus actual de empleado freelancer, no cuento con un lugar especial para realizar mis labores (como una oficina o un laboratorio), excepto el cuarto-oficina donde se encuentra la computadora de mi casa. Tampoco tengo un horario fijo de trabajo. Sólo calculo el número determinado de horas que necesito dedicarle a cada proyecto y me atengo a eso. Sin embargo, espero un cambio en esta rutina a partir de septiembre. Luego explico.

Mis quehaceres actuales tienen que ver mucho con la comunicación. Así sucede desde hace dos años cuando abandoné -dramáticamente para muchos- mis estudios en administración en el ITAM. En estos momentos, me encuentro súper-apurado con la edición de un manual de capacitación de maestros de Kundalini Yoga. Esto es algo en lo que llevo trabajando 15 meses para ser exactos. Ahorita estamos en la recta final y la presión es tremenda. Aparte de este trabajo, tengo dos proyectos de diseño. Uno es un material de publicidad para unas amigas que realizan despedidas de solteras con un toque místico-oriental, para los que las conocen y estén interesados, ellas son Gurumander y Nirankar. El otro es un material para un evento muy próximo relacionado con Sikh Dharma de México. Este fue muy reciente y tengo poco tiempo para completarlo. El fin de semana inicio otros dos proyectos. Uno será para el campamento de mujeres que se organiza cada año en verano. Todo esto más las clases de yoga que doy. (Inhalo).

Ok, de vuelta al trabajo. Queda mucho por hacer.

Salud por la práctica

Siempre estoy en una constante re-actualización de mi práctica. Retomando, manteniéndome, inspirando, sanándome, sosteniendo y permitiendo que otros me asistan en el camino. Soy muy cuidadoso de no caer en un lapso indefinido de inacción en mi práctica personal. Puedo dejar muchas cosas, puedo, incluso, recortar un poco de horas de trabajo debido a cansancio, enfermedad, otras situaciones, etc. Pero algo que yo he vuelto una prioridad con el transcurrir de mis días ha sido mi sadhana.

Yogi Bhajan siempre nos demandó y nos seguirá demandando que nuestra práctica matutina sea lo suficiente sólida y constante para que podamos servir mejor nuestro destino y, lo más importante, el destino de los demás. Para algunos, iniciar la rutina mañanera es la parte difícil; para otros, mantenerla es la parte aún más difícil. Yo oscilo a veces entre las dos posiciones. He encontrado que todo depende de mi cuerpo físico. Si me estoy alimentando bien, cuido mis horas de comer y de irme a dormir, entonces, no tengo ningún problema para despertarme. Pero nada más se me ocurre cenar un festín en la noche o entrar a la última función del cine y es probable que al día siguiente tenga que desear que alguna grúa me levante de la cama. Peor aún, si mi cuerpo entra en algún proceso de enfermedad crítica, es obvio que permaneceré en cama mientras pueda terminar de filtrar todas las situaciones que esté filtrando a través de mi cuerpo físico.

Este año parece que mi cuerpo está mucho más susceptible a otras energías (internas y externas) y está actuando como una especie de limpiador kármico. Desde enero, comencé el año con un catarro tremendo que estaba mezclado con un poco de diarrea (perdón a los sensibles de oído). Luego, a la semana, apareció un tic nervioso en mi ojo izquierdo. Fue realmente molesto porque, desde que terminé la preparatoria en el instituto de máxima seguridad y presión en el que estaba, no me había sucedido esto, y digamos que perdí un poco la costumbre. Sí me preocupé un poco porque también podía ser una deficiencia de B12; mi alimentación no había estado muy saludable alrededor de esas fechas. Pronto, visité a Lucrecia, nuestra médico-nutrióloga-acupunturista-terapeuta natural de cabecera. Me era urgente retomar mi dieta a base de jugos y otro tipo de preparados especiales que me habían hecho sentir muy bien físicamente hasta mediados del año pasado. En fin, obtuve una nueva dieta y salí contento esa vez. A la semana seguía el tic, estaba considerando seriamente ponerme un parche como el de Catalina Creel o el de Elle Driver en Kill Bill. Mi párpado parecía que estaba adquiriendo vida propia. Luego, durante un gurdwara, mágicamente desapareció. Aliviado de esta situación, estaba manejando por las calles de Toluca totalmente tranquilo cuando, oh, oh, ahora mi ojo derecho comenzaba a temblar. Por poco y me estampo del terror. Le imploraba a Guru Ramditas -como le dice Nav Jiwan, una maestra amiga mía- que esto no estuviera sucediendo de verdad. Tomé varias respiraciones profundas y opté por tener calma respecto a la situación. Sólo me dije: “Esto también pasará”, y me relajé. Al parecer, esto dio resultado, pues el tic desapareció a los tres días. Continue reading