Una arruga en el tiempo

Por más que quisiera respirar el aroma navideño que siempre suelo percibir en estas épocas, lo único que llega a mi olfato en estos momentos es un desagradable olor a cigarro. Quiero mucho a mi tía y mis primos que frecuentemente nos visitan, mas sus hábitos tabaqueros están matando mis pulmones. En fin, esta situación la he propuesto como otra acción más de tolerancia. Aunque rectamente, sé que debería pedirles que no fumaran, por lo menos dentro de la casa, por respeto a todos los que vivimos aquí y no fumamos.

Pero, una vez más, lo que contrarresta esta molestia mía es el gusto de poder tener a la familia aquí, aunque sea celebrando algo a lo que yo no le hago mucha fanfarria. No es que la Navidad me disguste, sin embargo, sucede que yo encuentro más entusiasmo en otro tipo de celebraciones. Y ya hace mucho tiempo que dejé de creer en el barbudo. El barbudo pasé a ser yo. Bueno, ni tanto.

Ok, todo esta semana estuve de vacaciones en el blog. Primero, porque la computadora estaba en plena rehabilitación, afortunadamente, me la pudieron entregar el lunes por la tarde sana y salva. El martes, me la pasé vaciando mis viejos archivos a la renovada máquina y poniéndome al corriente con todos los mails que estaban apilados en mi buzón. El miércoles, sencillamente, no encontré ánimos para escribir, sin decir la tensión que se acumulaba en mi cabeza por todo el trabajo que ya tenía retrasado. Ayer jueves, la mala comunicación en equipo o la ignorancia de ciertas reglas me produjeron algunas molestias en uno de los trabajos en los que estoy colaborando. Espero que se resuelva eso pronto. Y hoy, como todos a mi alrededor estaban con un espíritu de fiesta y parranda, decidí relajarme, caminar y disfrutar viejas amistades. También, temprano por la mañana, tuvimos nuestra última junta de maestros de este año en el Instituto y realizamos un pequeño intercambio de cd’s “dhármicos” acompañado de un rico ponche hecho por Satraj.

Mientras mi máquina estaba en el hospital todo el fin de semana, sucedieron varios eventos. Uno, fui a ver Las Crónicas de Narnia, de la cual ya hablaré en otro momento. En resumen: me quedé muy satisfecho y con un poco de nostalgia a cuando era niño. Dos, el domingo una prima mía se casó, embarazada. Me sentí muy feliz por ella y le dí todas mis bendiciones, pero debo ser honesto que durante todo el evento me sentí muy raro. Yo soy el primo más grande (de edad), tanto en la familia de parte de mi mamá como en la de parte de mi papá. Y he visto a todos mis primos nacer y crecer. Digo, tengo 21 años, la prima que más se me acerca tiene 20 años y vive en Guadalajara, y ésta no fue la que se casó. A los demás todavía los considero unos chamacos, aunque algunos ya no lo sean tanto. Por consiguiente, el hecho de que mi prima se casara me hizo sentir como si cruzara un puente temporal de un día. Ayer: prima hija chiquita. Hoy: prima esposa embarazada. Espeluznante, la verdad.

En este preciso momento, estoy escuchando el cd Alanis Morissette: The Collection que mi mamá me acaba de regalar de cumpleaños (mmm… ¿qué eso no fue el mes pasado?) Y con este cd creo que confirmo lo antes dicho. El pestañeo en el tiempo es cierto. Sólo hace diez años estaba comprando el primer disco de Alanis Morissette, pues un primo de un primo mío me lo había recomendado. Y a partir de éste, le siguieron todos los demás que mi adorada Alanis sacó. Junto con toda esa colección, tengo recuerdos y experiencias de diez años de mi existencia que ahora están encapsulados en un sólo material. WOW. Creo que ya veo el inicio de una arruga en el espejo.

No comments yet

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: