Palabras mágicas

El pasado viernes, Gurumander, Satraj, Hari Arti y yo teníamos la comezón del cine. Nos habíamos privado de nuestra rutina favorita desde hace mucho, mucho tiempo. Bueno, yo no tanto porque ya había ido a ver El exorcismo de Emily Rose ¡dos veces! Qué puedo hacer, me gustó la película. No es el horror que las personas se imaginan. Realmente, le encontré un mensaje y una historia inteligente que da cabida a posibilidades. Aparte, las actuaciones de Laura Linney, como la abogada, y la de Tom Wilkinson, como el sacerdote, me parecieron muy buenas.

En fin, estaba reservando esta película para verla con ellas. Estoy hablando de Palabras mágicas (Bee Season). Un tiempo antes había leído la sinopsis en http://www.imdb.com y se me hizo interesante que la película tratara temas de espiritualidad y religión. Así que la fuimos a ver sin menores o mayores expectativas. Por cierto, debo hacer una queja pública por el servicio que tiene Cinépolis Metepec en tiempos antes de las 3 de la tarde. ¡Todo parece que marcha a la velocidad de la babosa! (Babosa, como la del caracol, me refiero.) Ya sea la fila para comprar tickets, que es impresionante que sólo haya una, o la fila para comprar una botella de agua y unos nachos. ¡Es absurda la tardanza que te toma! Y si uno suele ser cinéfilo y obsesivo con estar desde los cortos de las películas, imagínense. Sentía que veía a la persona de los nachos recibir mi pago a 1 mm por hora. En serio, estuve a punto de gritar. Pero me contuve. Inhalé y exhalé, esperé a recibir mi cambio de manera agraciada y luego me eché a correr hacia la sala en donde proyectaban la película.

Perdí como 15 minutos del inicio de la película, traté que eso no me incomodara y empecé a degustarla. *Puede contener spoilers* En sí, siento que el inicio fue muy lento, la trama tardó en arrancar o por lo menos así fue para los espectadores. Como después de la primera media hora empecé a hilar piezas y a enmarcar a los personajes en mi mente. Empecé a relacionarme mucho con el papel del hijo de Richard Gere. Me recordó a mí hace unos años. En la película, el hijo inicia una búsqueda por encontrar a Dios, dejando atrás la fe judía de su padre. La pelea entre él y su padre por la decisión del hijo de abrazar la tradición de los Hare Krishnas fue como ver hacia atrás en mis recuerdos. De la misma forma, me impactó el personaje de Juliette Binoche, quien sufre de cleptomanía y durante la película sufre de una gradual crisis nerviosa. (Yo sentí que estuve al bordo de una en el mes pasado.) Esto, más la obsesión del padre por instruir a su hija en los misterios de la kábala giraban en torno a los concursos de deletreo que la niña ganaba y que a su vez la hacían conectar con algo más profundo en su interior.

La historia no es fácil, pues en ningún momento muestra las respuestas que te plantea. Es una historia para pensarse y analizar. Y si registras el mensaje rápidamente, es una película que de seguro te inspirará. A nosotros cuatro, nos dejó sentados en el cine hasta que pasaron el último de los créditos. Estabamos procesando todo y, algunos, limpiándose unas cuantas lágrimas. Fue todo un ejercicio emocional.

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